divendres, 1 de novembre del 2013

REVISTA SKORPIO Nº 16 OCTUBRE-DESEMBRE 2013 PAG. 13 REFLEXIÓN DESPROPÓSITOS

11 LA PRIMERA REVISTA DEL MARESME Núm. 16 - Octubre/Desembre 2013 REFLEXION" DESPROPÓSITOS Mi amigo abrió el cajón de la mesita de noche de su mujer y sacó un paquetito envuelto en un papel blanco. Este, dijo; no es un simple paquete, es ropa interior. Tiró el papel y observó la preciosa seda del conjunto. "Lo compró la primera vez que fuimos a Venecia, hace 5 o 6 años nunca lo usó". Lo guardaba para una ocasión especial. Bien. Creo que esta es la ocasión adecuada. Se acercó a la cama y apoyó el conjunto al lado de la ropa que llevaría a la funeraria: Su mujer acababa de morir. Se giró hacia mí y me dijo: "Nunca guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial". Todavía pienso como me han cambiado la vida estas palabras. Ahora leo más y limpio menos, me siento en la terraza y admiro el panorama sin prestar atención a los hierbajos del jardín. Paso más tiempo con mi familia y mis amigos, y menos trabajando. He entendido que la vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir. No guardo nada. Uso la mejor cristalería todos los días, me pongo el mejor conjunto si me apetece aunque sea para ir al supermercado. Ya no guardo aquella colónia para fiestas especiales, la uso todas las veces que quiero. Hay que vivir ahora, mañana puede ser demasiado tarde. "Carpe Diem". No siempre los despropósitos son producto de enfermedad o accidentales, también los hay insospechados, absurdos e irracionales, o.quizá faltos de maduración y entendimiento. Como por ejemplo: Preparando unas vacaciones en París, la ciudad de la luz y del amor. Ella muy ilusionada se fue de compras. Cuando le mostró a su marido lo que compró, este la felicitó por su buen gusto. El participaba con cariño e interés en este proyecto; Vivir unos días solos en París, que maravilla!. Eran jóvenes, ella estaba radiante, como una muñeca de porcelana increíblemente bella. Pués bien, nunca olvidaré la cara de mi amigo contándome su fracaso. Me dijo: Quizas por mi mal carácter, quizás por mi insensatez, quizás, no se porqué aquellos, que deberían haber sido unos días felices, se convirtieron en una losa para los dos. Han pasado muchos años y todavía no sé lo que nos pasó, desde nuestra llegada a París no paramos de discutir, como si fuera un maleficio. Es muy triste llegar a esta situación y perder los mejores años de nuestra vida, que nunca más volverán. Aquellos zapatos de princesa que con tanta ilusión se había comprado, nunca los estrenó, así como varias prendas que tampoco se llegó a poner. Sé que hasta los últimos días de mi existencia me arrepentiré de no haber sabido hacerla feliz. Lo peor es que ahora ya jubilado cuando todo el tiempo son vacaciones, me encuentro solo, solo con mis pensamientos, con mis recuerdos y mis remordimientos. 'Porque yo la amaba, la amo y la amaré hasta mi último aliento. Aveces pienso que hay momentos de nuestra vida en que deberíamos paramos y valorar nuestros actos con mayor atención. Deberíamos vivirlos con mayor intensidad, y sin embargo nos pasan desapercibidos o incluso desperdiciados. Momentos que podríamos y deberíamos disfrutar de una felicidad intensa y compartida con el ser más querido. Pero muchas veces por causas en su mayoría absurdas, desaparecen en el espacio convirtiéndose en un lamento permanente. No sabemos valorar las rosas que crecen en nuestro jardín y el tiempo para gozarlas. Estamos empeñados en buscar flores en otras partes allá a lo lejos. Además desperdiciamos nuestra juventud por falta de tolerancia y comprensión. La felicidad no hay que buscarla, la llevamos con nosotros, está en nuestra piel. Tengo la sensación de que hay que vivir cada minuto del día. Ahora que somos mayores nos damos cuenta de lo que hemos dejado atrás, de lo que nos hemos perdido muchas veces sin disfrutarlo como es debido i nunca más volverá. Pero cuando eres joven no valoras lo que tienes. Crees que te comerás el mundo, que la juventud durará siempre. El tiempo es oro puro, y pasa tan rápido que nunca logras alcanzarlo. No dejes nada para mañana. Disfrútalo yá! Iosep Garriga MITOS O MENTIRAS mSTÓRICAS La manzana de Adán y Eva. Adán y Eva nunca comieron una manzana. Ya sabemos que solo es un mito, pero aún así, en el Génesis no se menciona de que fruto se trataba; Únicamente se lee: " pero el fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: ''No comeréis de él" El mito de la manzana probablemente se deba a los pintores renacentistas. Josep Garriga I

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